¡Vaya
viajecito se ha marcado Samuel! Desde Steve Urkell hasta el mismísimo Fernando
Vázquez se cruzaron por su camino. Pero tenía que seguir adelante, no se podía
retirar ahora que estaba tan cerca del final, la puerta de la caja fuerte era
el último paso, pero para abrirla necesitaba saber el código del panel, esos
seis dígitos…
- ¡Ey tu! El narrador!
– dijo Samuel dirigiéndose… a mi….
- ¿Sí?¿es a
mi? – contesté yo sorprendido.
- Sí, es a ti –
confirmó Samuel -. Mira ya se que llevas todo este tiempo contando
detalladamente todo lo que me ha ocurrido; pero la verdad es que me estás
rayando bastante. ¿Te importa si a partir de aquí me encargo yo?
- Emmm… Bueno…
- contesté yo dubitativo -, pues no sé… a ver. no sería ético; pero no te digo
yo que no me vendría nada mal una cervecita, que llevo semana tras semana
narrando tu historia y no me vendría mal un piscolabis…
Finalmente decidí hacer caso a Samuel, así que queridos
lectores, aquí me despido. Espero que mis palabras hayan sido lo suficientemente
claras para entender esta historia, os dejo con nuestro protagonista Samuel,
hasta pronto…
- Bueno, antes
de nada, permitidme presentarme, soy Samuel, el protagonista de esta ida de
olla que algunos leísteis y otros decidisteis leer sólo el post del de arriba.
Aquí sigo poniendo dígitos en la puerta, y nada, que no consigo abrirla. He
llegado hasta el 000129, pero me acabo de dar cuenta de que por más que siga,
dudo que llegase a descubrir el maldito dígito, ésto tiene que ser más fácil….
A ver, ¿tal vez sea una fecha indicada? ¡ya lo tengo! 30-12-15, el día que se
fue el aceitunero dejó la Sd Compostela. A ver, lo tecleo.. y ¡error! Ese no es.
A ver, probemos con otro, por ejemplo.. ¡la fecha en la que ascendimos! 1 de
junio del 04… a ver… ¡correcto! La puerta se abre… ¡Dios mío!¡no os podéis
imaginar lo que estoy viendo! Es…como…casi mejor que os lo cuente el narrador,
que él se explica mejor.. ¡Narrador, cuéntales lo que estoy viendo que yo no sé
como diablos explicarlo!.
Tras unas cuantas cervezas y unas tapitas, he vuelto para contaros lo que se ha encontrado Samuel. Frente a él se encontró un corazón sobre una atril azul y blanca, sus latidos eran muy débiles, parecía cansado, con falta de estímulos. Junto al corazón estaba el maldito payaso vestido de negro, mostrando esa sonrisa cínica y desesperante que tanto molestaba a Samuel. Una larga alfombra blanquiazul dirigía el camino a ese débil corazón. Samuel no lo dudó y comenzó a andar. Al momento el payaso levantó su brazo derecho y se dirigió a él:
- ¡Alto¡Alto!¡Alto! No te precipites… Has conseguido llegar a la etapa final de tu camino, es el momento de resolver ese problema que te llevó todo el verano..
Tras unas cuantas cervezas y unas tapitas, he vuelto para contaros lo que se ha encontrado Samuel. Frente a él se encontró un corazón sobre una atril azul y blanca, sus latidos eran muy débiles, parecía cansado, con falta de estímulos. Junto al corazón estaba el maldito payaso vestido de negro, mostrando esa sonrisa cínica y desesperante que tanto molestaba a Samuel. Una larga alfombra blanquiazul dirigía el camino a ese débil corazón. Samuel no lo dudó y comenzó a andar. Al momento el payaso levantó su brazo derecho y se dirigió a él:
- ¡Alto¡Alto!¡Alto! No te precipites… Has conseguido llegar a la etapa final de tu camino, es el momento de resolver ese problema que te llevó todo el verano..
- No me jodas…¿Ha
pasado todo un verano? – interrumpió Samuel.
- Pues sí,
julio y agosto – contestó el payaso.
Samuel se
derrumbó desanimado:
- ¡Ostia! Y no
pisé la playa… no me emborraché en un pueblo perdido de Galicia ni tuve que
aguantar esas comidas familiares en las que no conoces a la mitad…
- Bueno, dejemos a un lado las gilipollezes – interrumpió el
payaso – Mi querido Samuel, ahora mismo te encuentras delante del auténtico corazón de la SD Compostela. Como puedes ver, está débil, todavía
no puede latir con la fuerza del año pasado, cuando la afición peleaba por su
equipo. Cada aficionado nuevo del Compostela es un soplo de aire fresco para
este maltrecho corazón. Por eso tu eres muy importante para este corazón, tu
optimismo, tus estupideces varias en los posts y esas burradas sin sentido, como
por ejemplo esta historia que estás escribiendo ahora, son importantes para que
este corazón vuelve a latir…
- Ahhh vale…
ya lo pillo… - comentó Samuel – necesitáis que saque un poco de mi sangre para
dársela al corazón y todos contentos. Pues a ver, necesito una jeringa, un bote
y una chaqueta…
. ¡No!¡Por Dios!, - prosiguió el payaso - ¿Pero que clase de
personas crees que somos?; es todo mucho más sencillo, lo único que tienes que
hacer es poner un mote a uno de los nuevos fichajes de la SD Compostela. Por
cierto… que no me lo saco de la cabeza… ¿Porqué necesitas un jersey para sacar
sangre?
- No, que va, lo del Jersey es porque tengo frío… - respondió
Samuel tiritando.
- ¡A ver, por Dios! – interrumpió el payaso – ¿dices un mote o
no? Por Dios, que mal me caes, estoy deseando que te largues…
- ¡Gracias, eh! – responde Samuel – sabes que tengo sentimientos… Bueno venga, podría ponerle apodo al Aysaki…
- Aythami… - interrumpió el payaso.
- ¿Aypani? - preguntó Samuel.
- ¡Aythami!¡Aythami!¡No es tan difícil! – el payaso comenzaba a
perder la paciencia.
- ¿Kawasaki? – volvió a preguntar Samuel.
- Me estás vacilando… - contestó el payaso desesperado. –
Bueno mira, dejemos lo del apodo, simplemente dile algo, lo que sea, a ver si
le convences.
Samuel se acercó al corazón y, tras unas arcadas que le
surgieron al ver un corazón humano tan cerca, comenzó:
- Se me hace difícil decir algo, así sin pensarlo. Qué quieres
que te diga, órgano humano que no deja de gotear sangre y da mucho asco; tal
vez te diría que ahí atrás el optimismo decidió apearse en la estación y dejar
de lado este viaje hacia la Segunda B; pero durante todo este tiempo he aprendido
a volver para recuperarlo. Golpes nos daremos muchos, tal vez demasiados, y
cuando estás tan cerca, tal vez te duela más… Pero lo más importante de todo es
aprender a levantarse, es aprender a seguir adelante. Por eso, hoy te puedo
decir, miembro asqueroso, que este año volveremos a peregrinar, pero no hacia un
sueño, sino hacia una realidad…
Una fuerte luz comenzó a iluminar al corazón, cubriéndolo
con un humo negro. Al momento, el corazón comenzó a latir con más fuerza, manteniéndose alto y erguido. Su color rojo era tan fuerte que brillaba por toda
la sala, iluminaba cada rincón de la habitación, daba vida al lugar. El payaso
comenzó a sonreír y se acercó de un salto a Samuel:
- Mi querido amigo Samuel, finalmente has conseguido romper
tus miedos, has conseguido liberar tus temores…
- ¿Ya está? – preguntó Samuel - ¿Tanta historia para esto? ¿Nueve
capítulos para que diga unas palabras?.
- ¡Pues sí! – contestó el payaso -, sólo esto. Ahora volverás
al mundo actual, junto al árbol donde desapareciste…
- Eso es de Alicia en el país de las maravillas… - interrumpió
Samuel.
- Pues nada, en tu mundo han avanzado bastante en tecnología y
van a poder arreglar esa cara de capullo que tienes… - dijo el payaso.
- Eso es de Abre los ojos… - volvió a interrumpir Samuel.
- ¿La pastilla azull o roja? – preguntó el payaso.
- De Matrix… - dijo Samuel decepcionado.
- ¡Qué te pires! – comentó el payaso furioso. – ¡Dios mío, eres
insoportable!. Lárgate a hacer tu versión chorras y deja de tocarnos los mismísimos
¡cansino!
- Entonces…¿ya puedo volver a escribir la versión chorras? –
preguntó Samuel
- Sí.. - afirmó el payaso.
- Bueno, pues nada, me largo. ¿No hay abrazo ni despedida
emotiva? – preguntó Samuel mientras abría los brazos.
El payaso chiscó los dedos y desapareció. La sala comenzó a
desvanecerse y Samuel se encontró en la misma calle donde empezó todo, tumbado
en el suelo junto a unas 10 latas de cerveza vacías. ¿Había sido un sueño todo?.
Samuel lo dudaba mucho, sabía que todo había sido real, ya que todavía sentía el
asqueroso hedor del payaso. Pero que más da, total nadie le iba a creer…



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